(14 de noviembre de 2010)
¿Quién sabe beber de mi sangre lo que está escrito en mis venas? ¿Quién sabe si estará oculto en el cielo? ¿Quién sabe si el viento lo verá viajar? ¿Quién sabe qué día es hoy? ¿Quién sabe qué pasará mañana? ¿Quién sabe si saldrá el sol?
¿Quién prenderá las velas en este entierro? ¿Quién tendrá las preguntas a mis respuestas? ¿Quién estará dispuesto a seguir luchando? ¿Quién me despertará mañana con un beso? Solo Dios sabe… mientras tanto, seguiremos soñando…
Soñar, soñar, soñar… soñar! Con algunas cosas solo se puede soñar. Soñemos con que se puede volver el tiempo atrás. ¿Y si el futuro te baja de un hondazo? Milagros, que ya nadie puede hacer…
¿Qué hacemos con la libertad cuando soñar no alcanza? Volar. Volemos, como suaves plumas que se dejan llevar. Las palabras no alcanzan para describir este momento. ¿Quién sabe quién me las quitó? Si fue ella, si fue él, o estos segundos de desesperación.
Incomprensión. Un nudo en la garganta que no deja llorar, que no permite emitir sonido. Que chupa mi órgano sanguíneo, que ata mis vértebras, que aprieta mi estómago, que marea, que angustia. Desolación. Prácticamente indescriptible.
De sol a sol. Entre lunas y noches de guardar. Entre estrellas fugaces. Entre días. Entre música que enciende mis sentidos ¿Quién sabe si en lugar de decir no daba vuelta la partida? ¿Y si tiraba otra carta? ¿Quién sabe si decía que si qué hubiera hecho?
Tarde. Muchas cosas llegan tarde. Se piensa tarde, se actúa tarde, se recapacita tarde. ¿Quién sabe por qué dicen que nunca es tarde? ¿Será porqué se puede volver a jugar? ¿Dónde quedaron tus cartas? ¿Las tendrás guardadas en el cajón de tu mesita de luz? ¿Las habrás jugado? ¿Tendrás un as escondido?
La vida está llena de oportunidades. Están quienes se juegan, y quienes esperan que se jueguen por ellos. Lamentablemente el que espera, no juega. Se queda esperando. Y el que juega pierde, gana, sufre, es feliz, vive…
Vive peleandose con la injusticia. Vive buscando risas. Vive bailando este son. Vive cantando. Vive poniendo en palabras lo que no puede expresar. Vive preguntandose por la felicidad. Duda, cambia, vuela…
¿Quién me dará alas para volar? ¿Quién sabe en qué brazos me cubriré del frío? ¿Quién sabe si volveré a ver amanecer? ¿Quién sabe si escucharás mis latidos? ¿Quien sabe si entenderás? ¿Quién sabe donde estarás? ¿Quién sabe si te acordarás de mí?
¿Quién sabe qué me deparará la vida? La vida es una sola, y hay que vivirla.-
Mili V.
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