(Domingo 11 de julio de 2010)
Superación. Total autocontrol. ¿Será que la líbido está toda puesta en mí? Sublimación. No sabía que podrían llegar a existir esos días en los que no quiero correr detrás de nadie. Ni detrás de los que más me importan. Dulce soledad que asesina mis ganas de compartir. La nada misma. Mentiras, detrás de las ansias de ti. ¿De quién?
Lamento haber dejado mi claridad guardada en un cajón. Tengo un vacío interno que me pregunta constantemente qué es lo que estoy haciendo acá entre varias paredes, sola. Siento que estoy esperando que decidan por mí. O tal vez que se decidan por mí. Lo más extraño es que cuando se decidieron, me fui. Extraño ser me inunda. ¿Deseo, deseo, deseo y cuando llega ya no lo quiero?
Extraño es el condimento de la soledad. Extraño los pegajosos domingos que sin decir nada, lo decían todo. En cambio hoy, no me alcanzan las palabras para describir. Me escondo detrás de las brumas de este domingo apagado, lluvioso, gris. Desesperante.
Es que muchos me ven imponente, segura y fuerte. La verdad es que me considero débil, insegura y sensible. Todo eso detrás de una implacable sonrisa que busca llenar de colores la vida de los demás. Estoy perdida al punto de no saber donde está mi felicidad. ¿Será que en la vida todo vuelve y estoy preparándome para caer en un juego del cuál no sé la solución? ¿Dónde estarán los ganadores que partirán mi corazón?
No se. Me desespera saber que hay muchas cosas que no se. Me desespera saber que puedo ver tan fácilmente los deseos de los demás y no los míos. Me desespera el hecho de que es domingo, es gris, y mi teléfono pide a gritos un mensaje en su casilla. Y no hay ni uno de mi mejor amiga. Hoy tengo ganas de que se acuerden de mí.
No es orgullo. Es que no estoy acostumbrada a dar el primer paso. Nunca me enseñaron a llevar las riendas. Tengo miedo de caer en el intento. Porque este caballo estaba cansado y lo que le daban ya se desvaneció. Mucha agua pasó debajo del puente y se llevó cosas lindas y feas. Compañía, risas, sueños, amor, dependencia, alegría, tristeza, peleas, insatisfacción. Tan solo dejó una linda sonrisa dibujada.
Esa sonrisa contagiosa que muchos halagan y otros desean tener. El amor me enseñó que del llanto a la risa hay un camino muy corto. Solo se trata de encontrar a esa persona que te haga reír cuando quieras llorar, o cuando estés llorando. La sonrisa es el símbolo de la solidaridad y de la igualdad.
Todos podemos sonreír. No te aflijas si la sociedad no te comprende. Dentro de mi constitución hay un solo derecho y sería muy lindo que todos lo podamos respetar: “tener deseos y querer cumplirlos”. En una época en que muy pocos abren la puerta a su propia felicidad, pónganse tristes si no tienen por qué sonreír.
Perdida estoy pero mis puertas están abiertas. Regalo sonrisas a quien las quiera compartir. Así es como en un domingo gris la vida se ve de colores. La sonrisa me transporta de la tristeza a la esperanza, de la incertidumbre a la expectativa. El pez muere por la boca. No me muerdas, besame. Lunes, otra vez…
Mili V.

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