Creí que había dejado el timón de mi escritura en un cajón, cuando de repente mis dedos se encendieron en llamas. Me pedían a gritos reflejar lo que estaba ahí oculto tras la censura de mi inconsciente. Sujetos barrados si los hay! Y yo no soy la excepción, así que me decidí a plasmar en letras lo que ya esta escrito en mi ser...
Ser, ser o no ser? Serena, calma, no desesperar es la idea. Mi lámpara se encendió, pues ya no era inocente y anhelaba volar. Suspendida en el aire descubrí la esencia de ser libre. Se trata de esos recovecos de la soledad. Entre agradables y amargas sensaciones me perdí, tanto andar sin un destino, tratando apagar el vacío de tu ausencia con represión.
Yo siempre quise volver, pero te arrebataste de mis brazos. Te escurriste entre mis sabanas. Te esfumaste con el humo. Te hiciste cenizas. Desapareciste de mi vida. Te alejaste de mí. Un día indignada te abrí la puerta y no te volví a ver. Nunca entendí que sucedió. Otra vez me dejaste sola, con mi incertidumbre y desamor.
Amor... que palabra tan plena! Ni siquiera se quién es el amor. Porque si supiera lo iría a buscar y le pediría que vuelva. Que no me deje sola. Que soy buena y lo voy a cuidar como siempre supe hacer. Solo que saber no es lo mismo que entender. Uno puede saber muchas cosas. Se muchas cosas que no puedo entender. Tu llegada y tu partida son algunas de ellas.
Al amor no lo puedo entender. Lo busco en mis sueños, mas no los recuerdo. Solo te quiero encontrar al despertar. Pero saliste tras mis pasos. Te fuiste con mis huellas en el corazón, dejando mi casa vacía. Dejándome sola otra vez. Mi alma de cristal se convirtió en piedra. Dicen que el dolor te enseña el camino, y me percaté de que me faltaba tomar un par de clases.
Sin palabras. Te fuiste con ellas. Me engañaste de nuevo y ya no se como volver el tiempo atrás. Lo perdí todo con vanas palabras que tomaste al pie de la letra, como bien sabes hacer. Las palabras se las lleva el viento. Y siento que no tengo nada, cuando no tengo tus besos. Dame vida y un camino de regreso.
Volviste menos tarde que temprano, con tiernos gestos de hospitalidad. Volviste a hacer de mi corazón pétalos de rosas. Me ilusione. Creí en vos una vez más y me demostraste que el amor no lo puede todo. Me angustie como como una niña cuando le dicen que no existe el príncipe azul. Yen el azul de tus ojos me perdí. No eras de un cuento de hadas. Eras real. Eras daño.
No creas que no pensé en volver. Algo me detuvo en el camino. Fue la certeza de que no habías cambiado y no lo harías por mí. Así fue como me clave las espinas de las flores que mandaste por encomienda. Una canción me trajo hasta aquí. Había un mensaje para mí, grabado en una tarjeta que solo yo podía leer porque te conozco hasta las puntas de los pies. Decía: “en tu mirada descubrí que me podías curar el alma”. Y si, está claro que las palabras se las lleva el viento.
A veces me pregunto si seré masoquista. ¿Quién no habrá dudado de su corazón? Y acá estas, de nuevo en mí. Estas sin ni siquiera saberlo. Desde que te esfumaste paso el tiempo negándolo. Y así paso las noches, durmiendo con “Alma” y con la esperanza de verte al despertar. Pero eso nunca ocurre y me conformo con eso.
Estaba pensando en no ver que la vida es más compleja de lo que parece. Tanto amor lastima. Tempestad. Desmesura. Desasosiego. ¿Dónde estarás?
Mili V.
