lunes, 14 de noviembre de 2011

Vorágine



Deseo meditar. Conocerme en profundidad. Perderme en la infinitud de mi propio ser. Amarme. Ser feliz por mis logros. Seguir soñando. Dejar de pensar en la imposibilidad de modificar el pasado. Vivir el presente de la mejor manera posible. Reír hasta cansarme. Llorar solo de emoción. Deseo atrapame, pero dejame soltarme...


Quiero volar. Tomar el primer vuelo expreso. Experimentar. El destino es incierto, mas el deseo es feroz. Necesito entregarme a mis instintos. Compartir experiencias de esas que nunca se olvidan. Perderme en un sinfín de culturas diversas. Fusionarme con esencias nuevas, fascinantes y libres de prejuicios. Encantadoras vicisitudes de la vida...


Deseo encaminar mi dirección con destino a una frontera de expresiones cosmopolitas, donde pueda servirme de algo de cada ser, en su multiplicidad de aristas, en su inmensidad de emociones. Ser libre como una hormiguita viajera ya cansada de trabajar, de la cotidianeidad abrumadora que te conduce a hacer de todos los días una simetría del día anterior. Quiero llegar a un punto donde pueda intercambiar variadas visiones de las cosas. Romper con el simple espejismo de estabilidad...


 Me pregunto una y mil veces si algún día llegaré a ese punto, donde encuentre la llave a mis dudas, las respuestas a mis sentimientos inconscientes, la pureza de lo más intimo de mi alma. El motor de mis deseos, que me permita seguir girando en espiral, que me permita seguir deslizando mis pies en la pista de baile. Soñar es gratis. Concretar tiene un costo elevado, pero nada es inalcanzable. Dicen que el que no arriesga no gana, y yo no estoy dispuesta a perder...


Mente en blanco, corazones despiertos...


Libertad. Vértigo. Aventura. Vorágine.




Mili V.