martes, 10 de mayo de 2011

Ausencia de sincronización

Encuentros y desencuentros. Incompatibilidad de caracteres? Estarán las respuestas a mis preguntas escritas en el cielo?
(27 de agosto de 2010)

La incertidumbre invade todo mi ser. Desde mi cabello despeinado hasta las plantas de mis pies. Inexorable duda que me lleva a preguntar donde me estoy plantando. Me dejé llevar hacia un lugar conocido y tembloroso. Ese lugar disidente, que nunca se encuentra en sintonía conmigo. Fuertes terremotos aturdidores se despliegan por todo mi cuerpo. Escucho ruidos y no sé de qué se trata. Tengo miedo. Ahí estoy parada, y tiemblo.

En un principio creí que se trataba de un capricho. Estaba en todas partes, distante. Y su distancia me llevaba hacia él, hacía que insista cada vez más en mi interior. Fue libre y lo busqué, una vez más. Nuevamente se dejó encontrar sin vacilar. No existen propuestas para estos cuerpos cansados. Seguimos libres, y como pájaros queremos seguir volando.

No se si se tratará de una incompatibilidad de caracteres o una señal del cielo. Todo nos dice que no estamos hechos para estar juntos. Nunca nos encontramos en la misma sintonía. Es como si la marca de ese primer beso se encontrara perdida en lo más profundo del inconsciente, atrapada por oscuras resistencias para no volver.

Ahora me percato de que esa nostalgia vuelve de vez en cuando en alguno de nosotros. El problema es que le cuesta sincronizar. Somos como dos pajaritos que vuelan circularmente en diversas direcciones. Algunas veces con compañías momentáneas, duraderas o simplemente solos. Nuestro recorrido va dejando líneas que se entrecruzan y se enlazan en nudos, para volver a desatarse.

Parece que fue ayer cuando empecé a romper corazones creyendo que estaba todo perdido, yendo por la vida desatando todos los nudos que nos unían. Confiaste en mí y yo estaba perdida, disfrutando de toda esa libertad que hacía tiempo anhelaba. Estabas triste y no había nada por hacer. Me fui y empezaste de nuevo.   

Hoy te vuelvo a buscar y te encuentro solo otra vez. En medio de esta prematura soledad te entregas sin conocer el destino. Hoy estoy dispuesta a confiar, pero tengo la angustiante sensación de que esta vez sos vos el que quiere libertad. Te doy toda la libertad que necesites pero tengo miedo. Incertidumbre detrás de muchos mensajes contradictorios. Siento en el aire que esto ya lo viví, del otro lado del muro.

No soporto más el silencio. Estoy dispuesta a escuchar lo que quieras decir. Sin puntos ni comas. Serás siempre libre a mi lado. A mi no me gustan las ataduras, de hecho yo también tengo dudas. Puedes probar muchos frutos y volver a mí. Sólo te pido que si vas a volver, así sea esporádicamente o para siempre, demuestres un poquito de interés. Yo te quiero, pero tengo un límite y lo estoy sintiendo.

Siento que hay mil kilómetros que nos separan. Y cuando llego a tu lado no encuentro nada. Un vacío y fugaz encuentro. Donde estarás? Tal vez nosotros destruimos lo más lindo que teníamos. Quién sabe si podremos recapitular? Somos juntos libres y raros. Hay algo que te incomoda y creo conocer ese sentimiento. Dime pronto si no vas a caminar a mi lado. Otros pájaros de diversos colores me acechan y no quiero perder el tiempo.

Tengo muchas ganas de ser feliz y hoy una triste nostálgia me invade. Si pudiera leer lo que dice tu alma tendría las palabras justas. Tan solo me pierdo en la incertidumbre que deja tu almohada, la ansiedad de la expectativa y la angustia por tu desinterés evidente que no quiero ver. Te quiero, pero creo que estoy a tiempo de frenar la moto.


Mili V.

No hay comentarios:

Publicar un comentario