martes, 10 de mayo de 2011

Creer

Hace días me estoy preguntando por esta sensación tan indispensable para vivir. Es algo que se lleva adentro o no se lleva. A veces se tiene o se pierde. Otras veces es tan fuerte que se sostiene en el tiempo. La fe.

Es tan lindo creer. Creer en que hay un mundo mejor y que está en nosotros construirlo día a día. Creer en que algún día vamos a volar y todo lo malo se desvanecerá. Creer en la familia, los amigos, la pareja. Todos los lindos sentimientos van de la mano de la fe. El amor, el compañerismo, la amistad, la alegría, la felicidad, la armonía, la tranquilidad, la paz…

Cuando la fe se pierde estamos perdidos. Uno parece hundirse en la oscuridad, y un dolor insoportable se apodera de tu pecho. Un vacío inexplicable llena tu alma de horribles sentimientos. La desesperación, la tristeza, la ira, la competencia, la envidia, el odio, los celos, la soledad…

Dicen que si sos muy crédulo te pisotean, te usan. Pisen tranquilos muchachos que no me van a aplastar porque mi fe es inmensa. Ríanse de esta pobre tonta, que es feliz tan solo si se ríen. Una sonrisa vale más que mil palabras, así que no me las voy a ahorrar. Y cuando tengan que llegar las lágrimas llegaran. A flor de piel.

El cuerpo habla por nosotros, solo hay que dejarse llevar. Existen las mentiras y los engaños. Existen las encrucijadas y los laberintos sin salida. Existen los errores porque somos humanos. Pero una mirada todo lo dice, una caricia todo lo calma, un abrazo todo lo sana, un beso todo lo calla, una sonrisa todo hace más fácil.

Creer es aprender que podemos volver a tirar las cartas y todo puede cambiar. Que las personas se equivocan y se arrepienten. Creer es perdonar, es amar, es dar. Creer es tener confianza. Es ese motor que nos permite proyectar, no enfermar, seguir viviendo. Creer es tener deseos y querer cumplirlos.

Del creer al crear hay un solo paso, y consiste en intercambiar una “e” por una “a”. La esperanza por el arte. Dos condimentos esenciales. Un artista tiene fe en que puede crear. En que deja correr el pincel y hace aflorar una obra magnífica desde la profundidad de su ser. En que con un toque rítmico y armónico hace melodías. En que pone en palabras su subjetividad.

Damos el paso? Te llevo para que me lleves. Si querés vos podés confiar en mí y tener fe. Te espero desde el sol de la mañana hasta el anochecer. La risa te aliviará. Creer o reventar…


Mili V.

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