martes, 10 de mayo de 2011

Incesante Agonía

 Masoquista habilidad de arruinarme con vos...
 

Siempre estás. Me paso la vida olvidandote y aparecés, en un abrir y cerrar de puertas. Estará abierta? Te veo por el cerrojo, te veo en todos lados, hasta donde no estás. Terrible oscuridad de la duda. Quién habrá tirado el ancla en el mar de las incertidiumbres? Tendrás la respuesta en mi mirada?


Será que tener es mejor que presumir? Que valoramos tarde y perdemos el amor como dice un amigo en esa canción que resuena en mis oídos sordos, que no me dejan escuchar esa triste melodía? O será que no te lamentas de haberme perdido para que mi alma siga?



No se si llegaré algún día al tren de los sueños, a ese café expreso que nadie sabe si está cortado o es una lágrima, una gota de tinta derramada en un papel ajado por el tiempo. Tendremos la dulce habilidad de reciclar?



Vení cuando tengas algo importante para decir. Estarás esperando todavía? Por qué será todo tan difícil? Es que estamos tan lejos, y tan cerca a la vez… Es que a veces estamos tan cerca que casi nos rozamos, cuando un bloque invisible nos detiene, intenta mediar y se derrite por el fuego que irradian nuestros cuerpos.



Aún así no logramos vernos, esquivamos una y otra vez la mirada. No sabemos si es miedo, si es temor o si es amor… Estaremos juntos cuando pase el temblor?


Volverán las hermosas tardes de primavera? Pasaré la vida preguntandome si se habrán ido con ese primer “Te amo”, tan inocente, tan sincero, tan inésperado que generaba un cosquilleo agradable por todo el cuerpo…

Las veces que deseaste volver a ese instante para empezar otra vez, para emparchar las heridas, para no perderme, para no perderte, para que no nos perdamos y nos volvamos a encontrar…



Será muy tarde para recapitular? Será que ya no somos uno? Será que ya no somos dos?

Está ella, al principio dulce, al final venenosa. Con su destreza para tejer confunde, pero en lo más profundo de su ser es la falsedad misma. La más fiel de las fuentes de la infancia lo confirman. No te dejes engañar por su tierna voz, no vale la pena.



No me preguntes porqué pero estoy segura de que no la amas, por la forma en que la miras, porque le falta ese condimento extraño que enciende nuestras miradas, porque sabés todo lo que hay detrás de nuestros ojos, aunque calles, aunque te hagas invisible…



Hermana duda, aquí estoy de nuevo preguntándome por él.

Compulsión a la repetición sin respuestas concretas.

Histérica y enferma sensación que insoportablemente cautiva mis sentidos.

Incesante agonía…


Mili V.

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