martes, 10 de mayo de 2011

Entre pétalos de sal y rosas.

Misteriosas encrucijadas que hacen sonreir.
(29 de septiembre de 2010)


Es increíble como la vida te va llevando por caminos diversos. Es como un laberinto. Estando adentro vas paso a paso sin saber donde esta la salida. Sólo quien se encuentra arriba puede ver el panorama general. Caminos que se abren y se cierran. Inciertos recovecos de la vida…


Lo más curioso es que si uno desespera y empieza a correr para todos lados no encuentra ninguna salida. El punto de llegada está cada vez más lejos. Te ves sumergida en la agonía de encontrarte perdida. En cambio, cuando uno logra la tranquilidad y se deja llevar cual pincel de artista, todo cambia. No es necesario mover más un dedo.


El pasado llama. Intenta confundirte y promete mucho, pero se queda en promesas vanas, sin sentido. Por otro lado, se abren muchas puertas cual resurrección de todos los muertos, pero vivos. Y como si fuera poco, aparecen otros nuevos caminos a la par. No será demasiado? La paz interior vende y escasea.


En ese contexto de radiante soledad, intento abrir mis horizontes entre un pasado ajado por el tiempo y un futuro que parece ser maravilloso. El camino se nutre de pétalos de rosas y de sal. Es muy hermoso tener deseos. Para cumplirlos, hace falta tomar decisiones. De lo contrario, se hace imposible avanzar.


Sal. Parecía haber tomado la mejor decisión. Sabrosa felicidad entre pícaras risas. Nos contagiamos del dulce sabor de la pasión. Revivimos esa alegría perdida. Me dejé llevar por mi propia credulidad. Me olvidé de que tenía presión. Blanca sensación de la desaparición. Llegó el orgullo, la inmadurez y la falta de transparencia. No te lamentes, mi alma sigue. Y no voy a caer, me tengo que abrir.


Y, en ese mismo instante, apareciste. Colocaste pétalos de rosas en mi camino. Hiciste que las heridas no duelan. Supiste llegar a mi respetando cada parte de mi ser. Con una pizca de dulce timidez cuidaste y respetaste mis sentimientos. No debe haber morada mejor que sus brazos. Llegó el momento de tomar una nueva decisión, y él con su transparencia y bondad se ganó el pasaje en mi tren.


Todas se deleitan ante él. Y yo sigo acá, sonriendo, a un paso de su corazón…


Mili V.


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