Ser o no ser. Esa dialéctica infinita por la cual dejamos de ser nosotros mismos. Nos sentimos atrapados en un laberinto sin salida. Presiones y exigencias impuestas por ideales superyoicos inalcanzables. Nos hacen la vida más difícil. Nos modelan a gusto y piacere. Quiero salir.
Tengo esa necesidad absoluta de tomar el pincel con mis propias manos y comenzar a crear. Pintar un nuevo mundo de colores intensos. Quiero apropiarme de mi más profunda espontaneidad. Sin detenerme a pensar como deberían ser las cosas. Quiero mirar al cielo e impactarme por ese microcosmos espacial. Preguntarme por cosas realmente relevantes. Pensar. Reflexionar.
Necesito llegar a casa y decir “hogar dulce hogar”. Hace unos días había comenzado a disfrutar de la soledad dentro de su placentera sensación de encontrarme conmigo misma. Aprendí a trabajar con mi propia angustia y, de repente, cuando comencé a sentirme en su dulce ambiente, llegaron. Invadieron ese placentero espacio vivencial.
Es hora de levantarse no? Es el tiempo que quiero dormir. Me pierdo en mis sueños y, detrás de esa pregunta irónica se esconden mis ganas de no despertar en el mismo lugar. Quiero ver el sol nuevamente. Ver el amanecer donde no haya lugar para esa presencia invasora que intenta decidir por uno mismo. Yo tengo boca, lenguaje, alma y cuerpo.
La mesa está ocupada. Hay muchos presentes. Maravillosos regalos que parecen venir a tapar algo. La ausencia, esa hermosísima soledad que ya no está. La libertad personificada en el tiempo. El mejor regalo ya lo habían entregado. La paz. Todas las otras suplencias que trajeron pueden llevarselas con ustedes y traer de nuevo la paz. La mesa está ocupada y tampoco puedo desayunar tranquila.
Podés sacar esa porquería que estás escuchando? Amo la música. No me hagas enojar, porque soy tranquila y solo busco libertad. Donde estarás? Tal vez debo hacer oídos sordos y que las palabras se deslicen y resvalen en mis tímpanos como en un tobogán agobiado por el tiempo, porque ya estoy grande, porque tengo deseos y afloran fuertemente. Como desprenderme del pasado estando presente?
Intimidante invasión. Más dolorosa que los celos desenfrenados de un amante obsesionado. Más molesta que el desinterés de un amor concentrado en sí mismo y en el egocentrismo de su propia felicidad. Más triste que el fracaso. Más autoritaria que la cúspide jerárquica. Más enjaulada que animales de circo. Más prisionera que delincuente en la cárcel. Y mi deseo? Lo dejo hablar. Quiero escapar!
Mili V.

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