martes, 10 de mayo de 2011

Causas y efectos

De amor y de causalidad...
(8 de agosto de 2010)


La vida corre en un mar de sucesos que se interrelacionan recurrentemente. A veces no recordamos cómo empezó todo, ni que pequeña o gran ocurrencia desencadenó esta actual vivencia, presencia azarosa, sensación intensa…

En la reductible teoría que sostiene la idea de que existe esa rígida ligazón entre estímulo y respuesta, se esconden afecciones mucho más profundas, que indudablemente no se pueden descubrir remitiéndonos a una única causa determinante.

Vivimos sumergidos en una multiplicidad de causas y efectos. Gracias a que somos sujetos del lenguaje y objetos de amor, sentimos y hacemos metáforas. Nos expresamos libremente en una infinitud de sin sentidos, dobles sentidos unidos a ese agradable afecto que hace que digamos algunas palabras y no otras, nos relajemos, nos perdamos tras risas contagiosas.

No existen las certezas, sino verdades subjetivas que tiñen de colores diversos al mundo. Puntos de vista, afectos, efectos. Esa diferencia constitucional por la cual algunos ven la vida color rosa, otros color gris, otros blanco y negro o de colores intensos.

Casualidades de la vida que hacen que nos enamoremos de una persona y no de otra. Esa coincidencia por la cual dos personas engañadas se encuentran despechadas en un mismo sentir y se entregan nuevamente al amor, se entienden, se miman, con sus fantasmáticos miedos se dan otra oportunidad.

Cosas que simplemente pasan. Como un billete partido al medio que se atreve a volar y encontrarse en manos separadas. Dividido por miedos, orgullo y atracción. Procurando una distancia presumida que nunca fue acercamiento y vaya a saber usted si lo será. Los trenes pasan, la vida sigue pero: ¿quién sabe si seguirán pasando?

A veces uno se convence de que lo perdió o de que está cada vez más lejos cuando, de repente, lo vemos acercarse. Solo se trata de estirar los brazos para no dejarlo ir, nuevamente. De estar en la parada en el momento indicado, y de tener la tarjeta de acceso. Esa que guardamos desde siempre, que está cortada, mojada, arruinada pero sigue entera. Es cuestión de hacerla funcionar.

¿Por qué no entregarse? Las causas están marcadas, está en nosotros vivir los efectos. Hacer de ellos dulces momentos de diálogo, comprensión, vivacidad, cariño. Las causas nos unen en un mismo sentir. Los efectos los sentimos en el cuerpo, en besos, caricias, “te quieros”.

¿Para que preguntar más? Si podemos disfrutar de lo más lindo, dejando volar a nuestros corazones. Sin pretensiones ni presiones. Viviendo el día a día compartiendo y ayudándonos a ser libres. Sin expectativas por lo que vendrá, pero sin perder el tiempo. Juntos, al margen de los demás y de lo que opinen.

El amor nos hace seres casuales y felices. Déjate llevar…




Mli V.




No hay comentarios:

Publicar un comentario