martes, 10 de mayo de 2011

Libres.

No somos nadie. Seamos lo que deseamos ser. Caminar... correr... volar... viajar... nadar... libres!
(16 de septiembre de 2010)

Camino, y entre paso y paso me envuelven los brillantes colores de la primavera. Corro, como una liebre perseguida por leones desaforados, en busca de su guarida. Vuelo, cual paloma mensajera que llega siempre tarde y solo quiere cantar. Soy libre.

Delirios. Idas y vueltas. Nuevas risas se descubren tras mis pasos. Bailo, sin perder mi son. Tengo un espacio inmenso donde se deslizan suavemente mis pies. Mi empeine me despeina. Muevo mis caderas rítmicamente. Mi cuerpo sigue su melodía, sin preguntar.

Ensalada de significantes rubios y morochos. Dulces, sinceros, maduros, antiguos, breves, tímidos, verdes, tristes, contentos, músicos, cordiales, divertidos, cariñosos, cortados. Me perdí en un sinfín de caracteres. No voy a elegir. Expectativa y pasión. Es como la veterana ley del todo o nada. Si dejamos que sea nada, todo aparece.

¿Qué habrá detrás de esa dulce timidez? ¿Por qué tanta sinceridad básica? ¿No te entiendo o no te hacés entender? ¿Qué esperás? Multiplicidad de preguntas para destinatarios diversos. Rondan circularmente en mi interior. Ya no espero respuestas. Espero que me sorprendan, como bien saben hacer.

Río, río y me dejo llevar por la corriente. Ya no tengo que remar. Me olvidé los remos en el pasado y regalé mi canoa. Amo el agua. Quiero nadar y que se moje mi piel. Disfruto del canto de las sirenas. Soy como un pez. Las olas me tapan. La marea me mueve. La sal me relaja. Este mambo me vuelve locamente feliz.

Serena sensación de andar a la deriva. Sin presiones ni pretensiones. Sin pensar en el tiempo. No se si llegaré tarde o nunca. Ni la más pálida idea quién está esperando. No me preocupa lo que opinen los demás. Perdí el timón, el tren y el avión. Voy sola. Soy libre. Sonrío. ¿Quién me sigue?

Asombrosa contradicción. Lo que el hombre llama egoísmo es la clave de seguridad. Es la llave que abre todas las puertas. Es lo que nos da el empuje necesario para vivir. Es más simple. No hay que descifrar lo indescifrable. Ni descubrir misterios que nunca sabremos. Solo podemos conocernos a nosotros mismos. ¿Por qué no hacemos siempre lo que deseamos? Seamos todos felices. Libres.



Mili V. 





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