Fantasmas que retornan en ese
poquito de amor apto para la inspiración. Desvelo ensoñador. Es tan simple como
encontrarse en los confines de la soledad. Un nuevo punto de vista al interior
del propio ser. Hacia ese vacío interminable hacia el infinito del alma. Das
ding.
Intensa pulsión de profundo deseo
se funde en una idea sólida. Deseo que se vayan. Y desear es un buen comienzo
para dejar estallar esas cadenas que me atan. Dejar caer esa agua de manantial
por mis mejillas. Quiero despedirme de esta angustia producto de las huellas
que dejaste impresas en mi interior. Quiero volar, pero no voy a escapar.
No voy a volver a perderme en esa
infinitud de sensaciones inconsistentes. No voy a caer, aunque muera por
decirte cuanto te extraño. Aunque a veces me pregunte si alguna vez lo
conseguiré. Olvidarte sería una sencilla solución a mis penas. Y aunque digan
que no vales la pena acá estas. Y apareces de vez en vez para que vuelva a
convencerme de que pido a gritos aceptar tu fuga. Recordándote…
Debo asumir que no estás, en el
recuerdo de la transparencia de tu mirada. ¿Habrá sido todo una ilusión? Una de
esas ilusiones que enamoran. De esas que mienten, o que ocultan parte de la
verdad, que es prácticamente lo mismo. Ya no quiero preguntarme dove sei? Ya no
quiero preguntar más, sino mover las fichas en mi tablero. Para amar hay que
ser valiente y no lo fuiste. Estuve siempre atrapada en un juego maquiavélico donde
jugaba sola. No more.
Por dónde empiezo? Se que ella me
va a ayudar a dar inicio al fin, en este doloroso proceso de desprendimiento.
Deseo deshacerme de esa parte de mí. De eso que fui sin ser. Solo quiero
quedarme con esa forma de amar sin fronteras, con esa ternura infinita, con esos
besos por dar y caricias por regalar a quien realmente se lo merezca. A aquel
que este a mi lado al pasar de los días, a pesar del viento, al salir el sol…
Aquél que esté para llenar el
vacío que ella deja me hará reír. Aquél que encuentre una buena excusa para
complacerla me hará feliz. Aquel que deshoje margaritas por mí la hará
desaparecer. Con aquel que crea en el amor veré amanecer. Aquél será la
estrella que brille en la oscuridad, que guie mi camino en el desierto. Aquél
que de la vida por mí la matará en un abrir y cerrar de ojos, en una mirada
fulminante, en un destello fugaz.
Mili V.
