martes, 10 de mayo de 2011

Arbol me das?

Dame!!! Que ya no encuentro respuestas concretas a mis preguntas…
(11 de septiembre de 2010)

Me siento como un árbol. Los años me traen sabiduría, y no hago más que enredarme cual trepadora enredadera de jardín. Florezco junto a árboles añejos, cuyos frutos siguen verdes. Pierdo el tiempo, y junto con él mi fertilidad, mi alegría y mis ganas de vivir. Mis raíces son el sostén, pero ya crecí mucho y ya no pueden guiar mi rumbo. Quiero regarlas para florecer, y no hay agua más bendita que la felicidad. Ante bajas pretensiones mi sonrisa dibujará un sol y resplandecerá. Es tan fácil hacerme feliz. Me cuesta comprender porqué me encuentro siempre en este estado provisorio y virtual. Siempre a punto de. Me cuesta comprenderte. Los dibujos tallados en tu tronco vienen de otro planeta. Tal vez vienen del mismo que proviene el mío, pero dan tantas vueltas para llegar que cuando se imprimen ya es tarde. Llegué tarde al tren de los sueños, otra vez. ¿O será que no tienes más flores que me hagan reír? Este árbol está desconcertado. A veces se humedece con dulces lloviznas del cielo, otras se somete a brisas pasajeras, y otras se despeina luego de  tormentas y tornados repentinos. Este árbol no sabe más que hacer. Cuando el oasis se acerca, permanece en el desierto. Y cuando busca al oasis no lo encuentra. Es un tire y afloje constante. Tal vez la respuesta esté en el aire. ¿Será cuestión de extender mis ramas a otros frutos  maduros? Dejaré siempre mis puertas abiertas a que oxigenen mis sentidos. Mis amplios canales darán paso a las lagunas de agua dulce que quieran alcanzar mis raíces. Mi sonrisa sigue viva. No me dejaré caer…

De metáforas vive el hombre, y yo también…


Mili V.



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