jueves, 12 de julio de 2012

Melancolía manda

Fantasmas que retornan en ese poquito de amor apto para la inspiración. Desvelo ensoñador. Es tan simple como encontrarse en los confines de la soledad. Un nuevo punto de vista al interior del propio ser. Hacia ese vacío interminable hacia el infinito del alma. Das ding.

Intensa pulsión de profundo deseo se funde en una idea sólida. Deseo que se vayan. Y desear es un buen comienzo para dejar estallar esas cadenas que me atan. Dejar caer esa agua de manantial por mis mejillas. Quiero despedirme de esta angustia producto de las huellas que dejaste impresas en mi interior. Quiero volar, pero no voy a escapar.

No voy a volver a perderme en esa infinitud de sensaciones inconsistentes. No voy a caer, aunque muera por decirte cuanto te extraño. Aunque a veces me pregunte si alguna vez lo conseguiré. Olvidarte sería una sencilla solución a mis penas. Y aunque digan que no vales la pena acá estas. Y apareces de vez en vez para que vuelva a convencerme de que pido a gritos aceptar tu fuga. Recordándote…

Debo asumir que no estás, en el recuerdo de la transparencia de tu mirada. ¿Habrá sido todo una ilusión? Una de esas ilusiones que enamoran. De esas que mienten, o que ocultan parte de la verdad, que es prácticamente lo mismo. Ya no quiero preguntarme dove sei? Ya no quiero preguntar más, sino mover las fichas en mi tablero. Para amar hay que ser valiente y no lo fuiste. Estuve siempre atrapada en un juego maquiavélico donde jugaba sola. No more.

Por dónde empiezo? Se que ella me va a ayudar a dar inicio al fin, en este doloroso proceso de desprendimiento. Deseo deshacerme de esa parte de mí. De eso que fui sin ser. Solo quiero quedarme con esa forma de amar sin fronteras, con esa ternura infinita, con esos besos por dar y caricias por regalar a quien realmente se lo merezca. A aquel que este a mi lado al pasar de los días, a pesar del viento, al salir el sol…

Aquél que esté para llenar el vacío que ella deja me hará reír. Aquél que encuentre una buena excusa para complacerla me hará feliz. Aquel que deshoje margaritas por mí la hará desaparecer. Con aquel que crea en el amor veré amanecer. Aquél será la estrella que brille en la oscuridad, que guie mi camino en el desierto. Aquél que de la vida por mí la matará en un abrir y cerrar de ojos, en una mirada fulminante, en un destello fugaz.

Ella me abrió los ojos. Ella me dijo que lo espere, pero que no desepere. Ella es una buena razón para sostener mis metas, para apreciar mis logros y aprender a reírme de mi misma. Ella es un mal necesario que pronto se desvanecerá. Melancolía manda. Chau melancolía! Yo me bajo de este tren… quién viene?




Mili V.

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